Cuanto más curro en lo mío más convencida estoy de la necesidad de explicarle al público general la importancia de ser regular en tratamientos psicoterapéuticos combinados.

Voy a intentar explicar esto como se lo explicaría a un niño de 12 años que se autolesiona, por poner un ejemplo relativamente habitual en mi campo.

Una terapia combinada es aquella que implicaría psicoterapia cognitiva, conductual… En fin, basada en la evidencia y un tratamiento psicofarmacologico.
Entre los paicofarmacos vamos ha decir que hay dos grupos principales: los de rescate o acción rápida, que normalmente se usan en ocasiones puntuales o para cosas concretas (por ejemplo, dormir, por ejemplo, un ataque de ansiedad)

Y los que favorecen la plasticidad para mejorar la adquisición de nuevos hábitos y conductas en cuestiones más o menos generales. Estos tiene tratamientos largos, que no se pueden interrumpir y tienen un ajuste delicado. Muy a menudo, lamentablemente, por prueba error. Ajustar medicación de este tipo no es fácil. No todo sale en un análisis.

Pero un tratamiento psicofarmacologico no corrige una conducta que nos daña por sí mismo, porque el ser humano es un animal narrativo. Nuestra conducta principal es pensarnos y darnos un significado a nosotros y a lo que hacemos. Por eso es importante acompañar las medicinas con terapia psicológica.

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Una que entienda que parte de lo que nos contamos es la que nos está afectando y afile y enfoque el cambio en ese pensamiento, en ese hábito, en esa conducta adquirida, aprovechando que el fármaco nos hace más maleables.

La idea de que las drogas son mágicas hace que mucha gente (incluyendo padres de adolescentes con diagnóstico) asuman que la psicoterapia es innecesaria si le estás dando pastillitas. Craso error. La terapia sin pastillas tarda más pero funciona, las pastillas sin terapia pueden llegar a cronificar un problema. Precisamente por su capacidad para hacernos más permeables.

Si tenemos un tratamiento combinado es imprescindible mantener el equilibrio en las tomas hasta su ajuste y siempre acompañarlo de una guía psicoterapéutica que aproveche ese tratamiento para dar guías concretas sobre el asunto a trabajar. Si pensamos que a base de pastillas acabamos con formas de pensamiento concretas, que pueden dar lugar a problemas más graves como, por ejemplo, una fobia, una depresión, un TOC podemos liarla MUCHO.

Limitar la capacidad de una persona de llevar a cabo una acción porque está físicamente limitada es una contención química, pero una contención al fin y al cabo, y puede dar lugar a consumidores crónicos de drogas legales porque, al no haber solucionado el problema de base, que es la forma de concebirse y de confrontar el miedo, la ansiedad, la satisfacción o la insatisfacción, en fin, la vida, al quitarle las drogas el problema vuelve a aflorar.

Asi que, aunque la criatura, una vez en terapia farmacológica, empiece a dejar de “ser molesta” (personas que lo ponga así pero es que se que es una percepción familiar que no se dice pero se tiene) no significa que ya esté la cosa solucionada. Solo está postpuesta.

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